miércoles, 8 de marzo de 2017

Crónica de la primera sesión de las VII Jornadas de Literatura y Cine

SESIÓN 1 (7 DE MARZO): "DEL CUENTO AL CORTO"

No merecía menos el Séptimo Arte: unas VII Jornadas de Literatura y Cine que comienzan en un día 7. Como cada año, resurgen por estas fechas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UMA unos actos donde el cine y la literatura se dan cita para descubrir diferentes maneras de contar mundos de ficción que se entrelazan, se vierten y se prestan entre sí. Este año se le ha dado paso a las formas breves de uno y otro arte, de entre las cuales han inaugurado nuestra primera sesión el género del cuento y el del cortometraje.

Para ello hemos contado con dos textos literarios y sus respectivos fílmicos, que han sido presentados por el codirector de este evento, el profesor Rafael Malpartida, quien a su vez ha dado otra grata bienvenida a Isa Sánchez Castro, que ya nos visitó en las VI Jornadas. Esta autora malagueña ha sabido armonizar la escritura literaria, la creación de guiones y la dirección cinematográfica, y además debemos destacar su labor como profesora en la Escuela de Cinematografía y Audiovisual de la Comunidad de Madrid y sus premios en numerosos festivales de cine por trabajos como Cinema Parabicho  (2005), 321 días en Michigan (2014) o el presentado en este primer día, Supertivolino (2015).
 


Pero antes de adentrarnos en la obra de Isa Sánchez, el primero de los cuentos seleccionados ha sido uno de O’Henry (pseudónimo del genial cuentista William Sydney Porter, 1862-1910), “La última hoja”, llevado magistralmente a la pantalla bajo el formato del corto a partir del guion y la dirección de Julia Guillén Creagh con el título Sombras en el viento (Shadows in the Wind en el original, 2009). En su lectura ante el auditorio, una de nuestras colaboradoras, Kris León, ha materializado con su espléndida voz las palabras de este relato. Quizás para muchos de los asistentes ha sido una primera oportunidad para acercarse al universo literario de O’Henry, donde cada detalle conforma a fuego lento una narración que sorprende, que hipnotiza tanto por la sutileza de su anudamiento como por la rotura inesperada con la que se deshace el último nudo de la historia.

Pero no lo ha sido menos en el formato de la pantalla, pues su directora ha sabido captar la esencia de ese mundo de ficción, bohemio y dramático, impregnado del poder del Arte para amortiguar la vida, el amor y la muerte, en cuya búsqueda infinita de la inmortalidad de la obra, la más nimia e insospechada expresión puede convertirse en el simple salvoconducto de una esperanza. 



   Tras la lectura y el visionado, la tertulia se inició entre el público con intervenciones que aclararon aspectos tan diversos como la posible relación homosexual entre las protagonistas y la censura a la que, de hecho, como explicó el profesor Malpartida, estuvo sometido el relato en una primera adaptación (un capítulo de Cuatro páginas de la vida, de 1952), donde convirtieron en hermanas a las dos jóvenes para evitar suspicacias. Sin embargo, en el cortometraje de Julia Guillén no existió esa idea de filiación lésbica, al menos en su génesis compositiva, como se aclaró en el transcurso del coloquio.


    Arrebatados con el primer cuento y cortometraje, no decayó el ánimo cuando "Supertivolino" fue leído por su propia autora con el entusiasmo de quien conoce mejor que nadie la creación de su obra. Es un cuento donde cada detalle, cada imagen y cada comparación parecen haber acotado un trozo de realidad tan vívida que la historia no tiene fisura ninguna; como la noria de ese parque de atracciones al que alude el título, gira en un círculo que cierra perfectamente.


    La ilusión es el eje fundamental, esto es, el empuje de una promesa personal pese a lo absurdo, o la imposibilidad incluso, de su cumplimiento por alguna de las partes que se comprometen a verse al cabo de muchos años. El testimonio de la propia autora-guionista-directora ha puesto de manifiesto, tras ser preguntada por el público, que este núcleo argumental se ha trasvasado de un código a otro sin que pierda fuerza, lo cual demuestra, como se viene advirtiendo reiteradamente, que no hay supremacía de un arte sobre otro, sino que son simplemente lenguajes distintos para contar historias. 


    En ambos textos, bajo el pretexto del encuentro con una antigua amiga de infancia, la protagonista se lanza sin tapujos a cumplir la promesa que hizo por el simple hecho de hacerlo. Y la perspectiva desde donde está contada resulta crucial: en el cuento es un joven trabajador del camping quien narra la historia; en la pantalla es la relación madre-hija adolescente la que activa todos los resortes. Una pregunta, entonces, viene a la cabeza del público: ¿tuvo lugar finalmente el reencuentro con la amiga de juventud? No lo sabemos, pero tampoco nos aclara Isa Sánchez nada al respecto, pues a ella tampoco le interesaba plasmarlo, ya que solo quería mostrar cómo un fragmento de la vida cotidiana de una mujer que es ama de casa, esposa y madre (y feliz, ¿por qué no?, como subrayó la autora), se puede convertir en una historia con un rico "subtexto" que logra capturar la esencia de la vida no con toques heroicos, melancólicos o dramáticos, sino en su realidad más palpable.

En suma, ambos relatos y sus adaptaciones al corto comparten el valor de la autosugestión y la importancia de mantener viva la ilusión. Ilusión que, por otra parte, es la que mueve cada año la celebración de estas jornadas que acaban de arrancar con una excelente acogida por parte del numeroso público que acudió al Aula de Grados María Zambrano.

                                                                                                                    Crónica de Rafael Herrera 

Organizan: