martes, 5 de marzo de 2019

IX Jornadas de Literatura y Cine: Crónica de la segunda sesión


    En cuanto se menciona la película Espartaco (1960), podemos recordar enseguida que se programaba en la televisión todas las Semanas Santas. Es parte de la cultura, de la memoria colectiva y, por tanto, objeto de estudio. El profesor Óscar Lapeña (Universidad de Cádiz), un referente en el estudio de las relaciones entre historia, literatura y cine, ha abordado el mito de Espartaco y su construcción en nuestra segunda sesión de las IX Jornadas de Literatura y Cine.

    La exposición histórica, literaria y fílmica de Lapeña comenzó con un repaso de los más destacados autores o historiadores clásicos, tanto griegos como romanos, que escribieron acerca del personaje, remarcando, eso sí, que su concepto de historia era muy narrativo, casi literario, muy distinto del nuestro. Para los romanos Espartaco fue un apestado, un peligro, un nombre utilizado por Cicerón, por ejemplo, como insulto. Por otra parte, autores griegos como Plutarco, con la descripción de la unión de Espartaco con la divinidad mediante la serpiente, lo transformaron en un gran hombre que rompe con su destino, todo un mito.

    Es llamativo, además, cómo los estudios sobre cine pueden establecer esa relación con el pasado y trasladarla al presente. Espartaco se transformó en una leyenda histórica y luego en fuente de inspiración artística, sobre todo a partir del siglo XVIII. Fue en esencia un símbolo de libertad y lucha. Son múltiples las creaciones que se han nutrido del personaje: pinturas, esculturas, pero también el teatro, el cine y, cómo no, la literatura.

 
    El momento álgido de la conferencia llegó con el recorrido cinematográfico por las películas inspiradas en Espartaco, unas treinta en total, aunque el conferenciante se detuvo solo en algunas de las más destacadas, aquellas que tomaron textos literarios como inspiración o punto de partida.

     La primera gran producción cinematográfica data de 1914 y se basa en la novela de Giovagnoli, Spartaco (1874), muy relacionada con el proceso de unificación italiana. Se trata, por tanto, de una adaptación sentimental-histórica, muy apegada al texto literario. Además, la siguiente gran producción Spartaco, gladiatore della Tracia (1953), se relaciona con la época de reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Es una película, según Lapeña, amarga, que aún se inspira en Giovagnoli, aunque menos que la anteriormente citada.

    Tras una breve referencia humorística, muy curiosa, de la versión péplum de Espartaco, entró de lleno Lapeña en el análisis de la más conocida, Espartaco (1960), dirigida por Stanley Kubrick. En este caso, cobra fuerza inusitada la figura de Kirk Douglas, quien pagó la superproducción. Inspirada en la novela de Howard Fast, Spartacus (1951), con guion de Dalton Trumbo, perseguido por el macartismo, Douglas anuló las directrices del director Kubrick e incluso modificó el guion. ¿Quién no recuerda el final con la crucifixión del héroe? Douglas quiso que el mensaje religioso anulara la parte política. Nada es casualidad: macartismo y religión, pero tampoco la historia del gladiador negro o Davinia como mujer dueña de su cuerpo. Efectivamente, «antes de juzgar una obra de arte, preguntémonos ¿por qué?», ha insistido el conferenciante.


    Por último, hizo alusión Lapeña a las adaptaciones contemporáneas, en especial series, muy desiguales, con un fuerte componente de videoclip y videojuego, y que le prestan una especial atención a los cuerpos retocados digitalmente y al papel de la mujer, que adopta modelos femeninos empoderados del siglo XXI.     

    Óscar Lapeña, de manera magistral, amena e irónica, ha demostrado que el cine y la literatura viajan en el tiempo de la mano de la historia, de mitos o personajes como Espartaco. Son géneros que se nutren entre sí, pero que no se pueden comparar en un mismo nivel. Es decir, existen distintos medios para hacer historia: uno es la palabra, otro la imagen, pero siempre y cuando no se establezcan relaciones de superioridad.


                                                                                                                  Crónica de Carlos G. Pranger

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IX Jornadas de Literatura y Cine: Crónica de la primera sesión

    La primera sesión de nuestras IX Jornadas de Literatura y Cine ha estado protagonizada, en esta ocasión, por Miguel Dávila Vargas-Machuca (Universidad Internacional de Andalucía) y por la malograda Juana la Loca.

     Dávila ha realizado en su intervención un completo y detallado recorrido por las películas españolas que han centrado su atención en la tan célebre como enigmática figura de la reina Juana I de Castilla —nombre casi olvidado en favor de su sobrenombre—, la cual nunca llegó, por cierto, a reinar, ya que quienes la rodeaban lograron anularla totalmente, aduciendo que padecía serias enajenaciones mentales y que, por lo tanto, estaba incapacitada para gobernar. No obstante, nuestro conferenciante ha puesto en tela de juicio esta asunción, destacando que, a fin de cuentas, la historia también es una reconstrucción de los hechos, una recreación, si bien verosímil, no siempre fidedigna; en este caso, no existe realmente ningún documento que acredite su locura y, aun asumiendo que esta fuese cierta, está claro que, desde luego, tenía motivos sobrados para sufrirla, siendo el principal de ellos, cómo no, las desavenencias con su marido, Felipe el Hermoso. Asimismo, ha valorado mucho más su figura humana, es decir, como mujer, que como reina y ya casi leyenda española. 


     Para la mayor parte de los filmes que Miguel Dávila ha comentado, hay, en una u otra medida, de forma directa o indirecta, un sustrato literario, en este caso teatral: el de Manuel Tamayo y Baus, La locura de amor, pieza estrenada en 1855 que se conserva solo de manera fragmentaria. Así, por ejemplo, encontramos, haciéndose eco del propio título de Tamayo y Baus, Locura de amor (1948), película dirigida por Juan de Orduña que contaba con Aurora Bautista en el papel de Juana la Loca y que cosechó un gran éxito de taquilla. Otra de las versiones más populares es la de Vicente Aranda, Juana la Loca (2001), una suerte de remake encarnado, esta vez, por Pilar López de Ayala. Se trata, en su opinión, de una de las mejores interpretaciones que se han hecho del personaje, pues sobresale por la insistencia clamorosa y ardiente de Juana en ser la esposa de Felipe, con todas sus consecuencias. Sin embargo, no todos los filmes han sido realizados en clave seria, por lo que debe ser traída a colación la parodia de la época de la transición titulada Juana la Loca… de vez en cuando (José Ramón Larraz, 1983), en la cual aparecían, interpretando con comicidad sus papeles, Lola Flores, Beatriz Elorrieta y Jaime Morey. 


     Seguidamente, ha hablado Dávila de La corona partida (2016), que sirve de interludio y de conexión entre la serie Isabel —en la cual había aparecido ya nuestra protagonista— y la serie Carlos, rey emperador, que no obtuvo, a la sazón, una gran acogida por parte del público. Por último, en las conclusiones, ha querido recalcar Miguel Dávila cómo ha ido evolucionando el personaje de Juana la Loca a lo largo de sus diversas representaciones en el marco del séptimo arte, cambiando sustancialmente, según el momento histórico, el modo en el que ella trataba a los demás y ella misma era tratada por el resto, puesto que, como ha apuntado nuestro conferenciante, cuando el cine recrea el pasado en la pantalla, posee una doble historicidad: por un lado, la que se refiere al tiempo pasado; por otro, la que remite, de forma más o menos declarada, al tiempo presente.                                                                                           

                                                                                                                      Crónica de Pedro J. Plaza


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miércoles, 13 de febrero de 2019

Cartel IX JORNADAS DE LITERATURA Y CINE DE LA UMA

Volvemos con una nueva edición de las Jornadas de Literatura y Cine de la Universidad de Málaga, con un tema y dos intervenciones que esperamos compartir con todos los que os acerquéis los próximos 27 y 28 de febrero al salón de actos María Zambrano (Facultad de Filosofía y Letras), a las 17:00 h.

Este año tendremos dos sesiones en nuestro lugar habitual de encuentro y contaremos con dos invitados que abordarán varias adaptaciones cinematográficas desde el punto de vista de dos personajes históricos: Juana la Loca (Miguel Dávila Vargas-Machuca, Universidad Internacional de Andalucía) y Espartaco (Óscar Lapeña Marchena, Universidad de Cádiz).


Esperamos vuestra asistencia.

Se entregará certificado de asistencia a quienes se inscriban a las 16:30 h. en la puerta del salón
de actos María Zambrano.

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Programa IX JORNADAS DE LITERATURA Y CINE DE LA UMA

1ª Sesión
Martes 26 de febrero, 17:00 h. 

 LITERATURA, HISTORIA Y CINE (I):
JUANA LA LOCA

Interviene: Miguel Dávila Vargas-Machuca
(Universidad Internacional de Andalucía)



2ª Sesión
Miércoles 27 de febrero, 17:00 h.

 LITERATURA, HISTORIA Y CINE (II):
ESPARTACO

Interviene: Óscar Lapeña Marchena
(Universidad de Cádiz)


Se entregará certificado de asistencia a quienes se inscriban a las 16:30 h. en la puerta del salón
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domingo, 18 de marzo de 2018

Resumen de la tercera sesión de las VIII Jornadas de Literatura y Cine

             La octava edición de las Jornadas de Literatura y Cine llegó a su fin con una interesante sesión centrada en los aspectos básicos de la escritura del guión y, en particular, del guión adaptado, en la que se trató de reivindicar la importancia de lo que se definió, en los preliminares de la charla, como un “eslabón perdido” entre la literatura y el cine.

             Isabel Sánchez Castro, guionista, profesora de guión en la ECAM e investigadora, centró su intervención en las características básicas del guión y en algunos de los parámetros imprescindibles para su elaboración. Como introducción, la guionista quiso hacer hincapié en la idea de guión como texto abocado a su desaparición, algo que motiva en parte el desconocimiento generalizado sobre este género de escritura. El guión es, por tanto, el final del trabajo del guionista y el principio de la obra cinematográfica, un texto del cual solo van a permanecer los fragmentos de diálogo. Así mismo, Isabel Sánchez quiso destacar la importancia del guión como columna vertebral dramática y narrativa, en la que no tienen cabida los elementos accesorios, así como la importancia de buscar los mecanismos de narración adecuados en un género que cuenta con menos herramientas que el cinematográfico o el literario. En la segunda parte de su intervención, nuestra invitada realizó una breve introducción a la escritura del guión, explicando a los asistentes las partes que ha de contener el mismo (encabezado, párrafo de acción, diálogo, acotación y transición), destacando además las particularidades del guión como género en el que se “narra con imágenes y se escribe en acción”.



            Para finalizar su charla, Isabel Sánchez llevó a cabo un pequeño ejercicio práctico que permitió la participación de los asistentes. En base al enunciado “¿Cómo contar que el último hombre en la tierra comprueba que es el último hombre en la tierra?”, invitó al público a compartir sus propuestas. Finalmente, pudimos ver un pequeño fragmento de inicio de la serie de televisión titulada El último hombre en la tierra (The Last Man on Earth, 2015), como un ingenioso ejemplo de resolución de este planteamiento.

            La segunda parte de la sesión, centrada en las peculiaridades del guión adaptado, corrió a cargo de María José Moreno Peinado, investigadora de la Universidad de Málaga. En primer lugar, la conferenciante definió la adaptación como la traducción en imágenes de un relato literario. Además, quiso resaltar cómo este proceso lleva implícita una necesaria transformación de códigos lingüísticos en el trasvase de un soporte a otro. Con la intención de incidir en esa idea de “eslabón perdido”, María José Moreno describió la forma en la que el guión suele convertirse en objetivo de críticas por parte del público cuando una producción no goza de su beneplácito, no recibiendo elogios, sin embargo, cuando se da la situación inversa. Para continuar con el ejercicio de reivindicación del guión que fue el eje central de la tercera, leímos un fragmento de "El guión, ¿qué y para qué?" de Luís Llausás, donde se resalta la importancia de este género. Al igual que Isabel Sánchez, María José Moreno centró la segunda parte de su intervención en una descripción teórica de los tipos de adaptación, lanzando una pregunta que nos invitó a reflexionar sobre la facilidad de adaptación de unos textos sobre otros. Para finalizar este repaso de índole teórica, pudimos conocer las operaciones básicas que suelen llevarse a cabo en los procesos de adaptación (reducción, transformación y añadidos).

    
             En la misma línea práctica, la segunda ponente propuso a los asistentes un ejercicio en el que pudimos ser testigos de la transformación de una obra literaria a una cinematográfica, pasando por la necesaria adaptación. En primer lugar, leímos un pequeño fragmento de la novela La flaqueza del bolchevique del autor Lorenzo Silva (Barcelona, Destino, 2004, pp. 61-62), y a continuación el fragmento del guión de Manuel Martín Cuenca (La flaqueza del bolchevique. Guión cinematográfico, Almería, Lagartos Editores, 2008, pp. 49-50) que adapta el mismo pasaje de la novela. Tras ambas lecturas, se proyectó el fragmento de la película La flaqueza del bolchevique (Manuel Martín Cuenca, 2003) que adapta cinematográficamente lo que unos minutos antes pudimos leer. Un segundo ejercicio nos permitió establecer las diferencias entre un fragmento del mismo guión, en este caso centrándonos en diálogos, y el pasaje de película correspondiente. A través de este ejercicio, los asistentes pudieron comprender los motivos de la supresión o transformación de algunas líneas de diálogo.

            Para finalizar esta sesión, ambas ponentes realizaron un pequeño ejercicio de adaptación. En primer lugar, Isabel Sánchez compartió un microrrelato de su autoría titulado "Sándwiches para todos", extraído de un texto más amplio. A continuación, ambas ponentes, interactuando con el público, extrajeron los elementos de la acción y del conflicto de esta historia (número de personajes, elección de la voz que va a trasmitir la historia, escenarios…). Para cerrar el ejercicio, María José Moreno compartió con los asistentes su propuesta de adaptación, algo que dio pie a un análisis final sobre las elecciones que el guionista ha de tomar a la hora de llevar a cabo este trasvase entre la literatura y el cine.


            Llegados al momento de clausurar estas VIII Jornadas, el profesor Rafael Malpartida expresó su gratitud, en su nombre y en el de Manuel España, al equipo de organización del evento, formado en esta ocasión por María José Moreno (coordinadora del blog), Isabel Sánchez Castro, Lucía Morillo Herrero, Rocío Alés Fernández, Kris León (a la que aprovechó para felicitar por la reciente publicación de su segundo libro de poesía, Monstruoso amor), Marina Carrera Martínez, Pedro J. Plaza González y Victoria Aranda Arribas, colaboradores estos dos últimos a los que dio la bienvenida por incorporarse desde esta edición. En particular dio la enhorabuena a Victoria Aranda por su obtención de una beca FPU en la Universidad de Córdoba, precisamente para trabajar sobre literatura y cine bajo la dirección del profesor Bonilla Cerezo, a quien manda un cordial saludo y hace extensiva la felicitación.

            Agradeció también el apoyo institucional de las entidades que junto al Máster en Gestión del Patrimonio Literario y Lingüístico Español han cooperado para que estas Jornadas tengan lugar, el Vicedecanato de Estudiantes, Orientación, Cultura y Comunicación de la Facultad de Filosofía y Letras (y en particular a Milagros León Vegas, la Vicedecana), y el Dpto. de Filología Española, Italiana, Románica, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Málaga (y en concreto a su directora, Belén Molina Huete), así como a la librería Agapea (y a su gestora cultural, Rocío Rivera), que nos ha acompañado estos días para dar soporte a las presentaciones de libros y acercar una estupenda selección de títulos relacionados con las diferentes conferencias (novelas, textos teóricos y guiones) a nuestro público.

            Finalmente, expresó su gratitud a los asistentes y aseguró que todos los que formamos este equipo trabajaremos para que las IX Jornadas de Literatura y Cine, dentro de aproximadamente un año, gocen de nuevo de su atención.

          Crónica de Rocío Alés Fernández


       
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