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viernes, 25 de mayo de 2012

Resumen de la segunda sesión de las III Jornadas de Literatura y Cine

Tras haber vibrado de emoción durante la proyección de El secreto de sus ojos en la primera sesión, el pasado miércoles 23 de Mayo pudimos continuar con el plan establecido y ofrecer un debate en torno a la película escogida para representar al teatro en estas jornadas: La muerte y la doncella. Rafael Malpartida Tirado presentó nuevamente la sesión y le dio la palabra a los dos ponentes que iban a encargarse de comentar e introducir el visionado de la película: Isabel Moreno Caro, de la Universidad Complutense, y Manuel España Arjona, de la Universidad de Málaga y coordinador de las jornadas junto con el Dr. Malpartida.

Durante la primera media hora estos ponentes complementaron sus discursos a la perfección ofreciendo claves y planteando cuestiones de interés para el posterior coloquio. En primer lugar, Manuel realizó un análisis comparativo del lenguaje literario y el cinematográfico en el caso de La muerte y la doncella para destacar las principales diferencias que se dan entre la obra teatral de Dorfman y la adaptación de Polanski, como el tratamiento concentrado del tiempo en la película o la presencia de un marco circular que estructura el filme con un prólogo y un epílogo ambientados en un salón de conciertos donde la víctima y el torturador se ven obligados a compartir el mismo espacio.

Por otra parte, Isabel nos ofreció una serie de claves históricas y sociales que sustentan la obra concebida por Ariel Dorfman: las torturas y vejaciones que se llevaron a cabo durante los regímenes dictatoriales en Sudamérica, la creación de comisiones que estudiaban dichas torturas y la situación actual al respecto. Asimismo, hizo hincapié en la filosofía que se desprende de la película y la obra teatral, así como en una serie de interrogantes de carácter psicológico y ético que planteó como reflexión y posterior coloquio: ¿De parte de quién estamos cuando vemos esta película? ¿Hasta qué punto es capaz el ser humano de frenar sus instintos brutales? ¿La naturaleza humana es bondadosa o puede corromperse con facilidad?

Tras el visionado de la película, el coloquio se desenvolvió de manera dinámica y activa, pues el público intervino con numerosas aportaciones que enriquecieron las impresiones del colectivo. Algunos de los temas que se trataron derivaron de las preguntas anteriormente planteadas por los ponentes, mientras que otros surgieron de los comentarios de los participantes: la referencia a experimentos sociológicos y obras que estudian la naturaleza bondadosa o cruel del ser humano, la dificultad de seguir viviendo tras una experiencia traumática, el carácter universal de la obra, la culpabilidad, el valor o la necesidad de descubrir la verdad.

Una vez más, agradecemos a los asistentes su participación e interés en esta sesión y nos complace que el visionado de La muerte y la doncella creara un espacio de diálogo dinámico y agradable. En breve resumiremos la última de las sesiones, que tuvo lugar el día 24 de Mayo y se centró en las relaciones del cuento y la poesía con el cine. 


viernes, 11 de mayo de 2012

FERNANDO BIRRI O DE CÓMO CARGARSE A GABO Y NO MORIR EN EL INTENTO

Bien, ya estamos de vuelta y con los ojos lacios a causa de haber visto lo imposible. No puede ser cierto. Fernando Birri ha pervertido a Gabriel García Márquez. Y lo ha pervertido con su consentimiento, que es lo peor de todo.


Un señor muy viejo con unas alas enormes es uno de los mejores cuentos que me ha contado Gabo. Comienza sumergiéndome en una atmósfera lúgubre y acuática, en donde los personajes, como los protagonistas del diluvio bíblico, luchan por zafarse de los desechos que la marea vomita en las costas. Después me lleva de la mano, como siempre que Gabo me cuenta un cuento, al territorio mágico en donde su dominio creativo explota a través de un lenguaje denso, estremecido por los vaivenes de la Underwood parisina: parece como si me hablara desde el barrio de Montmartre aquel joven soñador de ojos negros y bolsillos vacíos, mucho, mucho antes de subir al Parnaso de los laureados con el Nobel. Y que me susurra muy bajo, al oído: “Escribí esta milonga para vos, mi reina”. Y también yo, como las teclas de la máquina, toda entera me estremezco…

Pero Birri me ha estropeado para siempre la sensación primera de saltar con el corazón en la boca la frontera entre la fábula y lo cotidiano, allá en la tierra de nadie donde mi imaginación se siente tan libre por la vastedad de sus fronteras. La película no solo es aburrida, sino también - los dioses me perdonen, pues no me gusta criticar a nadie sin causa probatoria- malintencionada y chabacana.

No hay delito sin dolor. Y aquí hay tanto de esto último que bien podríamos apelar al derecho procesal para hablar de crimen de lesa majestad. Crimen… y castigo para los pobres espectadores y sus defraudadas expectativas. Ahórrense el esfuerzo de intentar siquiera sentarse a contemplar esta réproba muestra de supuesta fidelidad a un texto sublime, que de muy poca cosa es culpable y, que por consiguiente, no debería por nada de este mundo subirse al banquillo de los acusados. Mejor sería preguntar a Gabo si la noche de autos tenía alguna coartada, porque resulta que asesoró a Birri sobre la historia. Ello demuestra, una vez más, que la brillantez de un escritor no siempre es garantía de que lo vaya a bordar bajo la presión de la claqueta. Esto me recuerda el patinazo que Steinbeck tuvo con Hitchcock a propósito del guión de Náufragos; está claro que donde hay patrón no manda marinero. Pero el caso Birri es algo distinto: el barco navega sin gobernalle y así todos los proyectos, por lindos que sean en teorema, se van a pique.

Toca, pues, pedir cuentas. Si acaso Birri actuó de mala fe, solicitemos la perpetua. El señor García Márquez carece de antecedentes, y se librará de momento. Pero, por amor del cielo, si otra vez vuelve a las andadas, no tengan misericordia. Disparen, a bocajarro y vuelapluma, directamente contra el guionista.
Francisca Castillo

ORIGINAL Y VIVO

El universo cortazariano es un revoltijo de sensaciones y emociones que de forma muy extraordinaria -tómese extraordinaria en su acepción de rara, escasa, pero también en su significado segundo de magnífica-, ha podido ser convertido en cine. La potente metáfora de la prosa colorista, deformada por el conflicto del yo y el otro con el mundo, hacen de los textos breves del autor de Rayuela un auténtico dilema artístico que el creador fílmico sueña sin éxito, una noche y otra, con llevar a la pantalla.

Tomemos un raro y magnífico ejemplo. Recientemente visioné la película Diario para un cuento, basada en el relato del mismo título del universal don Julio. Aquí Jana Bokova toma del texto los intersticios dejados por la pluma en los renglones de papel: lo que no está escrito. El resultado es una burla deliciosa, que no ha de tomarse en absoluto en serio, porque tan real como la misma vida danza la muerte al ritmo de tango y milonga y apenas sí nos damos cuenta. En el fondo, Bokova se ha quedado con el cuento y ha tirado a la basura, por imposible, el relato.


Colijo, por tanto, que lo importante no es qué se nos cuenta sino el cómo: impresión, sentimiento. Supongo que ahí radica la diferencia entre una adaptación -o comoquiera que se llame o quieran llamarla los teóricos- y un esfuerzo por reconstruir la historia en un lenguaje propio a partir de materiales prestados.

Aunque, si lo que nos proponemos es buscar la filiación arqueológica de los filmes, pronto nos daremos cuenta de que muchos proceden de cuentos que a su vez proceden de otros cuentos que proceden a su vez de otros dichos cuya antigüedad se remonta al principio de los tiempos. No hay edificio de nueva planta que no recuerde, en su construcción o en su estilo, a las ruinas que palpitan en las entrañas de la tierra. Así que disfruten del espéctaculo, déjense mecer por la música suave del bandoneón y entierren el prejuicio de que lo que vino antes es mejor. Lo bueno no tiene por qué, ni cómo, ni cuándo, ni dónde, ni quién. Simplemente, es. ¿O no?

Francisca Castillo

miércoles, 25 de mayo de 2011

Adaptaciones



Cuando se trata de adaptaciones al celuloide surgen un sinfín de puntos de vista al respecto. De un lado se posicionan los que no están de acuerdo con que se adultere demasiado el texto de origen y del otro los que defienden la obra cinematográfica como un trabajo independiente frente al texto literario y, por lo tanto, una obra totalmente distinta.

Si bien es cierto que hay adaptaciones que por su cercanía al texto son consideradas fieles al original también existe otro tipo que aun alejándose de este consiguen transmitir la idea del autor literario. Tenemos  ejemplos de adaptaciones que  han tomado alguna idea del texto base y a partir de ahí han desarrollado una historia diferente como por ejemplo Forajidos, película basada en el relato The killers de Hemingway. El guionista se sirvió del texto para gestar los diez primeros minutos de metraje partiendo de la premisa de dos sicarios en busca de su victima para elaborar una serie de tramas y personajes con los que dar una continuidad al relato de Hemingway a la vez que una versión del final inacabado del texto. 

Son muchos y muy variados los mecanismos de adaptación al cine de una obra literaria, y depende del criterio, los recursos y la capacidad de ingenio del director y adaptador conseguir un trabajo más o menos logrado. Lo realmente interesante no es ya investigar si es una adaptación más o menos fiel sino qué se ha conseguido y a través de qué mecanismos (reducciones, ampliaciones, cambio de punto de vista, voz en off, visualizaciones...).

viernes, 13 de mayo de 2011

Recordando las primeras Jornadas

Gracias a vuestra colaboración e interés, estas Jornadas han resultado en un éxito y un gran motivo de satisfacción para nosotros. Ahora es el momento de mirar atrás y recordar las adaptaciones cinematográficas que marcaron el inicio de este proyecto hace más de un año...


Todo empezó con Un perro andaluz, una obra que abandonaba las ataduras de lo moral para, según palabras de su director, "provocar en el espectador reacciones instintivamente de atracción o repulsión". La poesía más vanguardista e irracional se materializaba en imágenes de la mano de Buñuel y Dalí.



La triste realidad histórica de los oprimidos y los opresores que Delibes reflejó en su magnífica obra saltó a la gran pantalla con la dirección de uno de los mejores adaptadores de nuestro país: Mario Camus. Los santos inocentes fue la protagonista indiscutible de la segunda sesión de nuestras jornadas.


Tenesse Williams y Richard Brooks bajaron el telón de este encuentro con un clásico cinematográfico que alcanzó la inmortalidad gracias a la exquisita adaptación de sus profundos diálogos y a la química interpretativa de la pareja protagonista: la mirada seductora de Paul Newman y los bellos ojos violeta de Elizabeth Taylor.